Hijas y madres. Resultados en la comunicación de temas sexuales y reproductivos*

    ORIGINAL

    Hijas y madres. Resultados en la comunicación de temas sexuales y reproductivos*

    Daughters and mothers. Results in the communication of sexual and reproductive issues

    Jorge López-Olmosa,**

     

     

     

     

     

    Recibido: 21 de junio de 2018

    Aceptado: 02 de octubre de 2018

     

    Palabras clave:

    Educación sexual; Sexualidad; Comunicación interpersonal.

     

    Key words:

    Sex education; Sexual activity; Sexuality; Interpersonal communication.

     

     

    Resumen

     

    Objetivo: estudio de la comunicación entre madres e hijas adolescentes, sobre temas sexuales y reproductivos, en: falta de comunicación, nivel de confort en la comunicación y no comunicación.

    Material y métodos: estudio prospectivo de 1 año con una serie de 182 adolescentes, dos grupos de 91 casos cada uno, con actividad sexual (AS) y no actividad sexual (NAS). Mediante nuestro cuestionario de comunicación sexual Hijas-Madres se preguntó sobre tres parámetros: falta de comunicación sobre tópicos sexuales (sí/no); nivel de confort en la comunicación (bueno/malo) y no comunicación Madre-Hija (sí/no), al finalizar la consulta.

    Resultados: el pico de edad (entre 11 y 20 años) se dio en 18 años: 44 casos, 24,17%. La media de edad fue 18 a 34 años en AS y 16 a 32 años en NAS (p< 0,001). Hubo diferencias significativas, p < 0,05 en estudios universitarios y p< 0,01 en trabajo, ambas en AS, lógicamente, al ser mayores.

    En as vinieron acompañadas por la madre 39/91 (42,85%), y en NAS, 70/91 (76,92%), p< 0,001.

    Las hijas as refieren falta de comunicación en 53,84%, nivel de comunicación malo en 49,45% y no comunicación con la madre en 49,45%. Las hijas nas refieren falta de comunicación en 59,34%, nivel de comunicación malo en 54,94% y no comunicación con la madre en 52,74%. No hay diferencias significativas.

    Las madres refieren: en as (n= 39), falta de comunicación en 46,15%, nivel de comunicación malo en 46,15% y no comunicación con la hija en 46,15%. Las madres nas (n= 69) refieren: falta de comunicación en 50,72%, nivel malo de comunicación en 49,27%, y no comunicación con la Hija en 44,92%. No hay diferencias significativas. Con los datos apareados de Hijas y Madres, tampoco hay diferencias.

    Conclusiones: 1) Hay falta de comunicación entre Madres e Hijas en temas sexuales y reproductivos. 2) Se recogen tres frases significativas que señalan tanto Hijas como Madres: “me siento apurada si me habla de sexo”, (p< 0,01 en Hijas – as, y en Hijas – nas). “Hablar de sexo, anima a hacerlo”, (p< 0,05 en Madres-AS y p< 0,001 en Madres- NAS). “Me siento avergonzada”, (p< 0,02, en Hijas – NAS). 3) Las hijas AS < 17 años señalan más falta de comunicación, p< 0,02. Las hijas AS  de 18 a 20 años señalan más la no comunicación madre-hija, p< 0,05.

     

    a Centro de Especialidades de Monteolivete, España.

    * Estudio prospectivo de 1 año (Prospective Study of 1 year).

    **Autor para correspondencia: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

     

    Abstract

     

    Aim: The study of the daughter-mother communication of sexual and reproductive subjects, in three aspects: lack of communication, level of comfort and no communication. Material and methods: Prospective study of one year in a series of 182 adolescents with two groups: with sexual activity (sa, n = 91), and without sexual activity (nsa, n = 91). We performed our questionnaire of sexual communication mother-daughter with three parameters: lack of communication on sexual topics (yes / no); level of comfort in the communication (good/ bad) and no communication mother –daughter (yes/ no), to finish the consult.

    Results: The peak of age (range 11-20 years) was 18 years, in 44 cases (24,17%). The mean age was 18, 34 years in sa, and 16,32 years in nsa (p< 0,001). There were significant differences , p< 0,05 in universitary studies , and p< 0,001 in work , both in sa , logically. In sa there were in company of the mother, 39/91 (42,85%) versus 70/91 (76,92%) in nsa, p< 0,001. The daughters related : in sa , lack of communication in 53,84% , bad level of comfort in 49,41% and no communication in 49,45% , versus respectively in 59,34% , 54,94% and 52,74% in nsa, without significant differences. The mothers related, lack of communication in 46,15%, bad level of comfort in 46,15% and no communication in 46,15%, in sa, versus, respectively, 50,72%, 49,27% and 44,92%, in nsa, without significant differences. There were no difference with the paired findings daughter-mother neither

    Conclusions: 1) There is lack of communication mother–daughter in sexual and reproductive subjects. 2) We collect three significant sentences that marked both mothers and daughters: “I´m uncomfortable if she talks about sex”, p< 0,01 in daughters sa, and in mothers nsa. “Talking about sex, encourages practicing it”, p< 0,05 in mothers sa and p< 0,001 in mothers nsa. “I´m ashamed”, p <0,02 in daughters nsa. 3) The daughters sa < 17 years related more lack of communication, p< 0,02. The daughters sa between 18-20 years related more the no communication, p< 0,05.

     

    Introducción

     

    Según María Moliner, comunicación es la acción de comunicar, hacer saber a alguien cierta cosa, es compartir, es transmitir, es enseñar.1 Podemos dividir la adolescencia en: inicial, 10-14 años; media, 15-17 años; y tardía, 18-21 años.2 Nosotros consideraremos adolescencia hasta los 20 años. La comunicación entre padres y adolescentes sobre la sexualidad debe hacerse en tres grandes frentes: los aspectos biológicos, los riesgos de la conducta sexual y las medidas preventivas.3 Ninguna chica debería tener la menstruación sin haber sido informada de su mecanismo y su significado con un enfoque positivo;4 la capacidad de reproducción, su maduración sexual, higiene, prácticas de riesgo, cambios que pueden sufrir, como los corporales. También sobre el atractivo sexual y social.

    Cuando las adolescentes hablan con sus padres sobre relaciones sexuales, existe mayor comunicación con las madres: al chico le explica sobre riesgos, a la chica de biología. En cambio, el padre le comunica lo preventivo al chico y los riesgos a la chica.3 La comunicación antes del inicio sexual se asocia a prevención de riesgos y a prácticas seguras. Hay que procurar comunicación más precoz, porque tiene un impacto más positivo.

    Pero muchos padres no hablan sobre los tópicos sexuales antes del debut sexual de los hijos.5 Más del 40% de los adolescentes tienen coito sin haber discutido estos temas. Si los padres tienen conocimiento sobre uso del condón, ets (enfermedades de transmisión sexual), vih y sida (virus de la inmunodeficiencia humana y síndrome de inmunodeficiencia adquirida), y lo trasmiten a los hijos, hay comunicación, por tanto, menos desacuerdos hablando de sexo. Más comunicación a más educación.6,7

    Los clínicos que se relacionan con los padres de los adolescentes tienen gran papel para favorecer la comunicación sobre los tópicos sexuales: deben facilitarla dando información a los padres; estimulando para que hablen precozmente, den soporte en las decisiones de tipo sexual de los hijos, y sobre sexo seguro.5-7 La comunicación madres-hijas protege de conductas sexuales de riesgo.8 Influyen los valores culturales, la raza/etnia, el ambiente familiar, los valores de conducta de los padres, los modelos de roles sociales, económicos y de conducta sexual.9

    En un trabajo anterior,10 vimos las diferencias en la edad de la menarquia y del primer coito. Las hijas tienen actualmente el primer coito más de 2 años antes que sus madres, mucho más cerca de la menarquia que sus madres. En este trabajo, se presenta un estudio prospectivo de un año, sobre la comunicación de temas sexuales y reproductivos entre hijas adolescentes < 20 años, con o sin actividad sexual, y sus madres. 

     

    Material y Métodos

    Durante 2016, en la consulta de Ginecología −del autor− en el Centro de Especialidades de Monteolivete, Valencia (España), hemos recogido todos los casos de mujeres ​Mediante entrevista personal se han recogido todos los datos de la historia clínica: edad, paridad y/o abortos (si hubiera), edad de la menarquia, fórmula menstrual, antecedentes médicos y quirúrgicos, índice de masa corporal (calculado según la fórmula: imc= p/t²). Hemos preguntado la edad al primer coito, si estaban vacunadas frente al vph (virus del papiloma humano), y el motivo de la consulta.

    Tras la exploración clínica, con toma de muestras para citología cervicovaginal, estudio ecográfico vaginal en el grupo AS, y abdominal en el grupo nas, se procedió a presentar el cuestionario de comunicación sexual Madre-Hija del autor (Anexo 1).

    En el anverso habla de los temas a tratar: biología, prevención y riesgos asociados a las relaciones sexuales. El autor oralmente se ha extendido en ellos, también sobre la intención del cuestionario, para que no hubiera dudas. Se pide la respuesta a tres preguntas: falta de comunicación sobre los tópicos sexuales, nivel de confort en la comunicación sexual, si hay o no comunicación entre hija y madre. Las frases hechas bajo estos epígrafes, debían señalarlas si era el caso. En el reverso se pedía: edad, hijos y abortos, (para las madres), estado civil (soltera, casada, divorciada, viuda, pareja de hecho), nivel de estudios (primarios, secundarios, universitarios), trabajo e ingresos personales al mes (expresado en euros). Tanto para la hija como para la madre.

    Todas las pacientes y sus respectivas madres dieron el consentimiento informado. El cuestionario cumplimentado se registró y guardó en una carpeta aparte, para analizarlo al final del año con todos los casos recogidos. Únicamente una madre se negó a realizarlo, la M63 del grupo nas, que fue excluida para los datos del cuestionario.

    En el grupo as, todas eran nuligestas, excepto la H62 −de 20 años−, que tenía un hijo (G1P1A0), y la H89 −de 18 años− que tenía un aborto (G1P0A1). En el estudio estadístico los datos cuantitativos se presentan como rango, media y desvío estándar. Se comparan con la t de Student. Los datos cualitativos se expresan en porcentajes. Se comparan con la X² de Pearson. Siempre se considera la significación estadística con una p< 0,05.

    Con los datos del cuestionario, comparamos por un lado lo que dijeron las hijas de ambos grupos, as y nas, entre sí; por el otro, lo que dijeron las madres de ambos grupos entre sí. Por último, comparamos los datos apareados hija-madre de ambos grupos en los casos de hijas acompañadas por la madre. Excluimos los casos en que iban acompañadas del padre o de la abuela.

    También comparamos lo que dijeron las hijas de ambos grupos, separando por edades, un subgrupo de < 17 años y otro de 18 a 20 años, para ver las diferencias.

     

    Resultados

    Descripción de la serie

    La serie consta de 182 casos en total. El grupo AS, actividad sexual, con 91 casos. El grupo nas, no actividad sexual, con 91 casos.

    En la figura 1 se presenta tanto la tabla de edades, de 11 a 20 años, como su distribución en ambos grupos. El pico de edad con 44 casos (24,17%) fueron los 18 años. Podemos separar dos intervalos, las < 17 años, siendo 18 casos (19,78%) en as, y 60 casos en nas (65,93%). Las de 18 a 20 años, siendo 73 casos en as (80,21%) y 31 casos en nas (34,06%). Hay diferencias significativas, X² = 47,25, p< 0,001, las menores de 17 años se dan más en el grupo nas.

     

    En el grupo AS, 39 hijas vinieron acompañadas de la madre, H+M, 42,85%. En el grupo nas, 70 hijas vinieron acompañadas de la madre, H+M, 76,92%. Una de ellas (M62) no quiso cumplimentar el cuestionario, y la excluimos para estos datos. Hay diferencia significativa, X²=21,96, p <0,001. Las hijas nas son más proclives a venir acompañadas de la madre. En la tabla 1 se muestran los datos de Hijas de ambos grupos: edad, edad de la menarquia, imc, edad al primer coito en AS, estado civil, estudios, trabajo e ingresos. Las diferencias significativas se encontraron en edad, p <0,001, 18,34 en as versus 16,32 en NAS; en estudios universitarios, p <0,05, 32,96% en as versus 19,78% en NAS; y en trabajo, p< 0,01, 14,78% en as versus 3,29% en NAS.

    Pacientes obesas (imc>30), hubo 4 en AS (4,35%) frente a 9 en NAS (9,89%), sin diferencia significativa. No hubo ninguna obesidad mórbida. Pacientes con delgadez (imc<18,5) encontramos 14 en as (15,38%) frente a 18 en nas (19,78%), sin diferencia significativa. Únicamente un caso nas, nº 21 presentaba imc=15,57, de delgadez severa. Respecto a la vacunación frente a vph no había en 12 casos en as (13,18%) frente a 6 casos en nas (6,59%), esto sin diferencia significativa. En la fórmula menstrual no hubo diferencias significativas, tanto en la normal como en polimenorreas, oligomenorreas o ataxia menstrual. En el grupo nas, 2 pacientes no habían presentado menstruación: la nº 41, de 15 años, por un síndrome de Mayer-Rokitansky-Kuster-Hauser (mrkh), y la nº 68, de 16 años, con amenorrea primaria. Los antecedentes médicos se dieron en 13,18% en AS y en 13,18% en NAS. Las más frecuentes alergias y asma. Los antecedentes quirúrgicos se dieron en37,96% en as frente a 21,97% en nas, sin diferencias significativas. El más frecuente apendicectomía. La tabla 2 presenta el método contraceptivo utilizado en el grupo AS. El más usado es el condón (53,84%), seguido de la píldora contraceptiva (32,96%). Sin embargo, 10,98% no utilizan ninguno.

    En la tabla 3 se muestra el motivo de la consulta. Los más frecuentes fueron: en AS, revisión (19,78%), oligomenorreas (14,28%) y polimenorreas (9,89%). En NAS, oligomenorreas (20,87%), dismenorrea (13,18%) e hirsutismo (12,08%). Sólo hubo diferencias significativas en hirsutismo, p<0,05 (3,29% en as frente a 12,08% en NAS), y en hipermenorreas, p< 0,05 (2,19% en as frente a 9,89% en NAS).

    En la tabla 4, referida a las madres de ambos grupos, no hubo diferencia significativa en ningún parámetro, excepto en ingresos (p<0,05): 922,5 euros en AS frente a 1139,04 en NAS.

    No hay diferencias significativas en falta de comunicación, señalaron que la había 53,84% en as frente a 59,34% en nas. Los capítulos más frecuentes señalados fueron: en AS la sexualidad 24,17%, y en NAS 35,16% los resultados morales de no tener sexo y la sexualidad en 30,76%.

    En cuanto al confort en la comunicación, en AS fue buena 50,54% frente a 45,05% en NAS, sin diferencias. Hubo diferencias significativas (p<0,02) en “No sé bastante para hablar” (24,17% más frecuente en nas); p<0,05 en “Me siento apurada si me habla de sexo” (41,75% más frecuente en AS); y p<0,02 en “La hija quiere información en otra parte” (13,18% más frecuente en NAS).

    Declarar que no hay comunicación entre Madre e Hija, 49,45% en as frente a 52,74% en nas, sin diferencias significativas. Tampoco en ninguna de las frases. En Hijas as 19,78% “se siente avergonzada” y 23,07% en Hijas nas.

    En AS, dijeron las hijas:

    • nº 2: estoy en centro de menores, no vivo con mi madre.

    • nº7: no he tenido ninguna conversación con mi madre.

    • nº 25: mi madre falleció a mis 14 años, he tenido poca relación con ella.

    • nº 36: mi madre es paranoica. • nº 51: no hemos hablado nada. • nº 80: he hablado de todo. En as, dijeron las madres:

    • nº 9: hablamos de estos temas y buscamos ayuda.

    • nº 13: no hablamos.

    • nº 22: madre sordomuda, vino e hizo el cuestionario con intérprete. En la tabla 6, presentamos los datos del cuestionario, lo que dijeron las madres, comparando as y nas.

     

     

    En la falta de comunicación, no hubo diferencias significativas, 46,15% en as frente a 50,72% en nas. Los capítulos más frecuentes señalados fueron: en as: resultados morales de no tener sexo (23,07%), igualmente en nas (21,73%). Este es un tema que preocupa a las madres.

    En cuanto al confort en la comunicación, en as fue buena (53,84% por 50,72% en NAS). Tampoco hubo diferencias en las distintas frases. Las más señaladas fueron: “Hablar de sexo, anima a hacerlo” (23,07% en Madres as y 34,78% en Madres NAS). En cambio, en las hijas estos porcentajes eran menores (12,08% as y 10,98% NAS).

    Declarar que no hay comunicación madre-hija se dio 46,15% en madres AS frente a 44,92% en madres nas, sin diferencias significativas. Tampoco las hubo en ninguna de las frases. En Madres AS, 15,38% dicen que “La hija no cree en sus respuestas”. En Madres NAS, 20,28% dice que “se siente avergonzada”. Dijeron las Madres NAS: M23: “mi hija no quiere hablar conmigo” y M27: “no responde”.

    En la tabla 7, con los datos apareados de hija y madre, quedan los grupos: as n=39 y nas n=69. Ahora vemos los datos de concordancia en cada pregunta. Analizamos cuando dijeron hija y madre, sí /sí, y no/ no en falta de comunicación; cuando dijeron sí/ sí en buena y mala comunicación; y cuando dijeron sí/sí y no/no en no comunicación.